Tributo al abuelo

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La obra de nuestro abuelo no ha terminado aún. Es tan grande que no le alcanzó la vida para eso.

Dicen que el legado de ninguna obra de arte ha sido disfrutado por ninguno de sus creadores, ni Da Vinci, ni Van Gogh, ni el mismo Picasso. Ni cuando Gaudí se encargó de la construcción de la Catedral de la Sagrada Familia en 1883. Ni cuando Cervantes terminó de escribir la última palabra del Quijote imaginó que más de 400 años después se considere “el mejor trabajo literario jamás escrito”.

Todos ellos entregaron toda su vida a un trabajo que jamás vieron finalizado, al igual que los sueños de don Norman.

Sueños hechos de muy de madrugada, de manos ásperas y manchadas de café, o escampando debajo del aguacero, o bajo el sol de las once, almorzando en el cafetal.

Gracias por crear cuando nadie te veía, porque tenías la fe que Dios lo hacía.

Aunque nunca reuniste a tus nietos debajo de su sillón favorito a contarnos cómo vivir la vida, lo hiciste de la mejor forma. Ahora en adelante seguiremos siendo tus discípulos y te aseguro que no te defraudaremos.

 

Así que cada vez que alguien nos mire a los ojos y nos pregunten:

-Mirá, ¿Vos sos nieto de Don Norman?

Te darás cuenta de todo.

 

Norman Vargas Vargas (1929-2016)

 

 

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Germán Avila lopez dice:

    Excelente nota mi amigo

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