El cultivo del café y su valor en los ecosistemas locales

Y con ustedes: la “Biología de la Conservación”, un producto radical de lo más radical. Una ciencia que se cristaliza en los años 70 y sigue como una manifestación del nuevo paradigma emergente en la ciencia. Envuelve herramientas conceptuales y teóricas, puras y aplicadas; trata de manejo de vida silvestre, ecología, evolución, biología, restauración ecológica, ciencias atmosféricas, genética de las poblaciones política ambiental, sistemática, taxonomía, antropología, ciencias sociales, economía, política, paisajismo… es un producto multidisciplinario de lo más multidisciplinario.

Considera al ser humano como parte integral de los ecosistemas, aceptando las aspiraciones de las poblaciones locales en hacer uso racional de los recursos naturales así como la necesidad de enfocar esfuerzos de preservación de los mismos.

Estamos en frente de la disciplina que gobernará y gestionará la restructuración de los ecosistemas naturales considerando el dominio de la agricultura como actividad humana. Quizá resuelva el conflicto eterno entre la humanidad y la naturaleza. Quizá.

Según Meffe y Carroll (1994) “La biología de la conservación reconoce que ecosistemas diversos y funcionales son críticos no solamente para mantener las especies aprovechadas por el ser humano, sino también para perpetuar la enorme variedad de formas de vida de las cuales se sabe poco“. ¿Pueden creerlo?

Ahora bien, para intereses propios, resulta ser que dentro del ecosistema regional centroamericano, el cultivo del café, junto a los potreros, predominan en el agropaisaje y, debido al manejo agronómico y a su condición agroforestal, los cafetales ofrecen cierta continuidad o permanencia de especies endógenas de sombra, mismas que contribuyen a esa continuación y preservación del ambiente, aumentando el valor de su servicio eco sistémico.

AVANCES EN EL PROYECTO DE CONECTIVIDAD EN FINCA LA HILDA

Manteniendo nuestras aspiraciones locales de aumentar la dinámica de los ecosistemas en nuestras áreas de producción, en el 2012 y 2013 se completaron los inventarios de la flora arbórea y arbustiva, y de la avifauna de Finca La Doka y Finca La Hilda, confirmando el alto grado de biodiversidad en ambas.

Para este año seguimos soñando en grande: planeamos el inicio de un proyecto de conectividad interna de los ecosistemas existentes, aumentando el tránsito de especies locales y la dinámica entre ellos.

No hemos iniciado el juego, y ya vamos ganando la apuesta. Aquí les dejo parte del resultado del programa de reforestación con el “Antes” siendo el año 20o3 y el “Después” siendo diez años después:

Finca La Hilda. Lote Las Vacas.
Finca La Hilda. Lote Las Vacas.
Finca La Hilda. Lote La Labranza.
Finca La Hilda. Lote La Labranza.
Finca La Hilda. Lote La Saca.
Finca La Hilda. Lote La Saca.
Finca La Doka. Lote El Gavilán.
Finca La Doka. Lote El Gavilán.

 

Literatura consultada:

http://www.coocafe.com/cafeforestal/docs/cafe-servicios-ecosist-co2.pdf

http://www.docinade.ac.cr/pmwiki/uploads/Main/olch.pdf

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