Crónica de viaje: Pereira, Colombia (01.06.2014)

Existen giras de trabajo productivas y ésta, no más. Hace diez meses visitamos la zona del Quindío colombiano, famoso por su paisaje cafetero, meca del turismo de la región, sin olvidar la marea de Willys: forjador del desarrollo del cultivo del café, muy pintoresco.

Pero la de ayer, con John Jairo Salazar fue simplemente a “pedir de boca”. Una gira por el sureste de la cordillera en el departamento de Pereira. No más de 90 minutos alejarnos de Cartago, encontramos el verdadero eje cafetero: un mar de cuadras produciendo café en manos de pequeños y afanados campesinos, en las mejores tierras y climas para producir café en Colombia. Un sinfín de montañas colocadas delicadamente para su vista.

El primer día, en compañía de Pablo García visitamos la zona de El Águila, zona más norteña del Departamento del Valle del Cauca, pasando por El Vergel, no sin antes coincidir con Don Arvey al frente del parque: un verdadero productor y vendedor de café, nos acompañó durante el resto del recorrido de los dos días, su compañía siempre fue oportuna. Se dice que estas montañas son las más antiguas produciendo café. Aquí nació la caficultura colombiana. Una vez arriba, a 1520 msnm, llegamos a la Vereda Las Nubes, ahí nos aguantaba un Willys con placa de Circacia, un modesto patio de café, un perro echao y como de costumbre: el tintico.

De vuelta atrás, siempre vigilante el Río Cauca, vía Pereira rumbo a Manizales: sede de la Planta de Café Leofilizado Buencafé, insignia de la marketing paisa alrededor del mundo. Y de aquí en adelante es café por ambos lados de la carretera hasta que se termine la vista. Visitamos Finca El Rodeo en Palestina de Caldas, nos atendió nos Fernando y luego por Vereda La Armenia en Marsella de Risaralda, donde terminamos el día hablando y discutiendo con Rubén Darío: productor diversificado, en su finca produce café, aguacate, cítricos, plátano, guayaba, además tiene ganado de engorde y gallinas ponedoras… sí que debe vivir entretenido este hombre.

El segundo día con Diego Jiménez alias “Chorizo”, nos dirigimos hacia Viterbo, Caldas pasando por el Magdalena y Hato Viejo. Un día nublado que pronosticaba buen calor durante la mañana. La travesía nos llevaría hacia Apia y El Santuario, pueblos a 1750 msnm, llenos del folclore cafetero colombiano. Antes de llegar al pueblo, pasamos mirando la Finca Miravalles de Manuel “Manolo” Grajales. Una vez en el parque, nos reunímos con un grupo de colegas, quizá unos 12; había de todo: retirados, en pleno y productores muy jóvenes, el prefacio de la conversación fue fútbol y de política por supuesto, ya luego de café, de los precios, variedades y el desafío más grande en la caficultura colombiana para la próxima década: faltante de mano de obra para la recolección de café.

Entre ellos se encuentra Gustavo Ortiz de unos 25 años, conocido como Nené. Productor y comerciante de café colombiano, y el más visionario de todos. Nos llevó a su finca: Meseta La Isabela en el Barrio Santa Inés y a La Manuela, Vereda Santa Elena. Luego muy cerca de ahí, pasamos por Finca La María de Jonathan Carmona, quien nos recibió el “Chucho” con almuerzo y todo. Más tarde nos dirigimos hacia La Betulia comandada por Leonel Rendón y antes de despedirnos un arroz con leche y cuajada. Cuadras de café siempre vigiladas por el Cerro Tatamá.

Una vez en la finca y con más ganas de trabajar: mucho que aprender y muchísmo más que hacer!

Gracias Colombia, siempre juicioso!

 

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